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Toda trayectoria de vida tiene su historia, la cual es digna de ser contada a quienes valoran en su propia existencia la fuerza de los sueños y las aspiraciones del alma. Historias que a veces, nutren y estimulan a entregarse de manera total a lo que uno cree fervorosamente en su corazón, sin medir ganancias ni pérdidas, éxitos ni fracasos.
Pero lo más importante es saber, que toda verdadera historia, no tiene principio ni final, porque la vida en sí, es tan sólo un tránsito de un recorrido infinitamente eterno.
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En el año 1988, los más antiguos miembros de la Fundación Centro del Tao se encontraban subalquilando un pequeño salón en el micro centro de la Capital Federal. El espacio era tan pequeño que los practicantes rozaban las paredes, y a veces, se apretujaban tanto que era imposible efectuar formas con desplazamiento. De hecho, durante muchos meses se practicó ejercicios fijos en el lugar sin desplazamiento.
Cierta vez, al cabo de un par de años, justamente en una clase de Instructorado, al finalizar la misma, después de casi tres horas de práctica ininterrumpida, los futuros instructores se sentaron en forma circular para charlar sobre la vivencia.
En eso, Yao (A. M. S.) recoge un clavito del suelo y lo muestra asombrada de que nadie durante las tres horas lo haya pisado, sobre todo por lo extraño que resultaba el hecho de que en ese mismo salón, antes de nuestro horario, subalquilaban otros profesores para la práctica psicofísica de Danza y Yoga. |
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Entonces, AON le dijo que guardara muy bien ese clavito, porque llegado el momento, éste sería el primer fundamento de nuestra Propia Escuela.
Así fue, ya que años más tarde, Yao, (Instructora del Centro del Tao), decidió vender su propio departamento para realizar el sueño de tener una casa propia para el desarrollo y difusión del Programa Integral de la Fundación Centro del Tao.
Y esta es la primera parte de la historia de cómo se plasmó el sueño de compartir lo que la Fundación Centro del Tao hoy en día ofrece.
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Como dice Lao Tse en la Tabla N º 64 del Tao Te King:
“... una Torre de nueve pisos comienza siendo un puñado de tierra, y el Camino del recorrido más largo se inicia con un primer paso...”
Lo mismo se aplica en el caso de la Fundación del Centro del Tao ya que es adecuado decir que el espíritu de la misma se inició con aquel primer clavito hallado en la práctica de un grupo de instructores.
De esta manera, la primera casa propia de la Fundación se adquirió el día 4 de Junio de 1993, ubicada en Mendez de Andes 611; y curiosamente, la suma del número catastral “ 8” coincide con el número esotérico del Programa Integral que identifica a la Fundación Centro del Tao, fundamentado en el tan conocido Pa Kua. Porque también se podría pensar en el nombre Centro del Tao como Centro del Pa Kua de acuerdo a su Símbolo identificatorio.
Esta coincidencia numérica y simbólica (no buscada por supuesto), nos señalaba que los pasos dados eran los correctos.
En este nuevo Ciclo de difusión las prácticas se iniciaron el 7 / 9 del mismo año.
Y la historia continúa. Cuando llegó el momento de registrar la Personería Jurídica de la Fundación , efectuada en el año 1994, fue Juan Diego García, también Instructor del Centro del Tao a cargo de Yun Xiang Ge “Escuela del Rocío Alquímico”, quien colaboró económicamente con el monto fijado por la Inspección de Justicia para la constitución de la Fundación. La Escritura tramitada en la Escribanía Gno. correspondió a la N º 296 (otra vez suma de sus dígitos da sorprendentemente 8, el número de Pa Kua).
Y finalmente, cuando en el año 1993 la Inspección General de Justicia aprobó los Estatutos, otorgó el Nº 000701 (y nuevamente el 8 en la suma de sus dígitos).
Cabe destacar, que sin el apoyo incondicional de los practicantes que alentaron desde un principio este emprendimiento, ya sea con su amor desinteresado y con la fuerza espiritual que prodigaron, la culminación exitosa de esta realización no hubiese sido posible. Y en este sentido, es necesario mencionar especialmente a María Esther F. Leo, también Instructora del Centro del Tao.
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“ En lo que respecta a las leyes que operan detrás de todo movimiento idealista, está comprobado de que si es un solo individuo el que se empeña por plasmar dicho emprendimiento, todo su esfuerzo vale al de media persona.
Pero ahora bien, si son dos lo que se empeñan por concretar dicho ideal, entonces sus esfuerzos valen al de cuatro personas.En este sentido, la matemática lineal no sirve para resolver la medida de un sentimiento altruista.
Por eso mismo, cuando tan solo veintiún personas se entregan desinteresadamente al maravilloso impulso de vivir un sueño y llevarlo adelante, el efecto de lo que hacen se equipara al esfuerzo de cientos de personas. ”
En el año 1995 los directivos de la Fundación deciden mudarse a una casa con mayor disponibilidad para las prácticas y el desarrollo de otras disciplinas del tercer nivel. De este modo, el día 11 de Febrero de este mismo año, venden y compran una casa antigua en Franklin 881 (nuevamente suma el número 8 Pa Kua), donde en la actualidad la Fundación opera cómodamente.
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En esta casa de planta baja se construyeron dos plantas más, lo cual fue posible a lo largo de 10 años.
Lo primero que se hizo, fue colocar la Bandera de la Paz que tanto pregonó el humanista ruso Nicolás Roerich aludiendo así, simbólicamente, al objetivo del intercambio cultural propuesto por la Fundación.
A partir de entonces, el mayor esfuerzo se orientó a la incansable difusión del Programa Integral Patentado con Registro Nº 0845 (también 8), para una mayor conciencia y una mejor forma de vida.
Con este fin, se ha invitado hasta el momento, a 11 maestros chinos de distintas especialidades, algunos de los cuales, han estado muchos años en la Fundación legando su conocimineto y sabiduría; asimismo, son innumerable los profesores y terapeutas que han ofrecido año tras año sus servicios a través de la Fundación, mediante seminarios y cursos.
Pero por otro lado, periódicamente se organizan colectas y se efectúan distintas donaciones y se realizan otros servicios.
Quienes estén interesados en ampliar estos temas podrán recurrir al Programa Integral de 111 páginas que se ofrece gratuitamente, o bien solicitar los libros de actas donde se asientan cada una de las actividades internas y sociales que lleva a cabo anualmente la Fundación. |
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