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Banff, Canadá. 19/06/2005.
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“Recuerdo un día, tiempo atrás, cuando como tantos otros días había ido al Centro del Tao para la práctica. Como siempre, al final de la práctica quedaba flotando una sensación de paz y armonía que nos unía.
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Todos mostrábamos en nuestras caras una sonrisa que expresaba la gran alegría que compartíamos al reunirnos en el Centro.
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Y como siempre, la despedida se prolongaba (¡ nadie se quería ir !): un comentario de uno, una anécdota de otro, una conversación espontánea se desataba, como queriendo eternizar ese bienestar que se siente al estar en el lugar correcto, en el momento justo, con la compañía ideal... Y recuerdo que ese día, uno de mis compañeros de práctica dijo algo así como “yo estoy tan feliz de estar aquí con ustedes, que es como si hubiera llegado a casa”. Fue fantástico para mi escuchar eso, expresando tan bien lo que yo misma sentía. Vino entonces la respuesta de Alejandro, clara, rápida, enigmática: “En la vida uno va encontrando distintas “casas”; al avanzar en el Camino otras casas aparecen, esta no será la última, y eso esta bien”.
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Esa respuesta me quedó grabada en mi memoria, porque me recordó que nada es permanente, y hasta las cosas que más queremos y disfrutamos a veces tienen que cambiar para que podamos seguir avanzando en el Tao.
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Hoy estoy acá, en Banff, Canadá, readaptándome constantemente a otros paisajes, otra gente, otro idioma. Siento que nunca se va a cortar la raíz espiritual que me une al Centro del Tao, a mis Maestros, a Ana, quien mágicamente guía mi alma en la distancia, pero al mismo tiempo tengo la responsabilidad de dar vida a la “nueva casa”, la que traje conmigo desde la Argentina.“Escuela de las Nubes Purpúreas” es el nombre, y mi misión ahora es darla a conocer desde mi lugarcito en las montañas de Banff.
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Ojala nuevos caminantes de estas latitudes puedan decir un día que sienten haber llegado a su casa, cuando descubran la dicha de la práctica en esta Escuela. No podría honrar de mejor manera a quienes me iniciaron y me guían siempre por este Camino, el Camino del Tao.”
Liliana
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Buenos Aires, Argentina. 19/06/2005
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No hay distancia para los corazones que hemos disfrutado la gracia de conocerte y de compartir con vos tantos hermosos momentos de práctica meditativa, porque siempre te sentimos presente. Incluso cuando seamos cualquiera de nosotros los que tengamos que partir, naturalmente te llevaremos en nuestra memoria a dónde sea que fuéramos.
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Estamos unidos en muchos instantes de este camino de la exploración interior, especialmente cuando sintonizamos con ese estado de supra conciencia y sentimiento expandido que inevitablemente nos conecta con todos los seres que entienden de qué se trata y lo saben apreciar. Y entre ellos te contamos. Porque ese es nuestro punto de encuentro, ¡ese es nuestro verdadero Centro!, y allí nos reencontramos todos los días.
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Además, ¿qué son las distancias de este pequeño mundo? Cuando nosotros sabemos muy bien de la realidad que somos habitantes del Universo. En sí, lo cierto es que en tanta inmensidad cósmica, el hecho de que nos hayamos encontrado justo en este planeta es un verdadero milagro.
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Recordamos aquel día cuando te acercaste a practicar por primera vez, y vos crees que fuiste alumna, y también crees que aprendiste suficiente y crees que te autorizamos como profesora a enseñar, pero exactamente lo que sucedió es otra cosa, porque desde aquel primer momento advertimos tu profunda maestría interior y reconocimos tu naturaleza esencial como maestra de alma que sos.
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Adelante con el Camino, que es todo tuyo.
Ana y Alejandro
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